1:30 am, salida Hermosillo-Tucson
La aventura se habia iniciado, estaba dentro de una gran camioneta, sobre la carretera internacional Hermosillo-Nogales, rumbo al encuentro con lo mas decisivo de mi viaje: migracion estadounidense.
La llegada a Nogales, Arizona, fue al filo de las 5 de la mañana, el termometro marcaba abajo de los0 ºC, y caia una gelida mezcla de invierno. Debimos dejar la camioneta al menos 100 metros antes, y subir a las oficinas de permisos.
Fuimos los primero en aparecer en la oficina, unos segundos mas tarde aparecieron los empleados de migracion, y nos pidieron hacer una sola fila. Como por magia, atras de nosotros llego un grupo de aproximadamente 15 personas, que viajaban en un autobus y tambien solicitaban el permiso para internarse en los Estados Unidos de Norteamerica.
Mi tramite fue el muy sencillo y rapido, al igual que el de mis compañeros de viaje. Regresamos a donde habiamos dejado la camioneta y nos fuimos rumbo a Tucson, Arizona.
Antes de amanecer, llegamos a Tucson, tal vez alrededor de las 6:30 de la mañana. Llegue directamente a mi lugar de trabajo, y ahi estuve mas confortable, desayune, descanse un poco, y empece a atender gente. Ya cerca de las 4 pm, pedi que me llevaran al aeropuerto, donde me encontraria con el resto del grupo.
Aun cuando el vuelo salia a las 7:30 pm, quise llegar al aeropuerto desde las 4, para documentar y dejar todo en orden. Al llegar al aeropuerto, ya estaban esperandome el resto de los compañeros del viaje, asi que llegue directamente a documentar mi equipaje y tener en mis manos el pase de abordar.
El vuelo a Phoenix, Arizona duro alrededor de 20 minutos, y fue un poco incomodo porque el avion era muy pequeño, pero de ahi en fuera, todo salio bien.
Debimos estar mas de 2 horas en el aeropuerto de Phoenix para hacer nuestra siguiente conexion, y lo mas intenso de todo era que justo ahi en Phoenix, me separaba del resto del grupo, y no los volvia a encontrar hasta llegar al aeropuerto de San Juan, Puerto Rico. Esto si que me inquietaba un poco, pues podia ocurrir cualquier cosa en ese trayecto, ademas, viajaba sin dinero suficiente para poder enfrentar una situacion extraordinaria. Tampoco tenia los boletos del barco, ni siquiera sabia el nombre del barco.. Pues, me encomende al Universo Todopoderoso, y me monte en ese avion.... creo que ahi es cuando realmente empezo la aventura.
El aterrizaje en Boston, Massashusets fue espectacular, tal vez serian las 5:30 de la mañana cuando llegamos, y la ciudad apenas se estaba despertando. La cubria una vaporosa niebla, que hacia parecer las luces mas excitantes. En algun momento pense que el piloto del avion habia perdido el control de la nave, y caeriamos en el mar, pero esa sensacion desaparecio cuando vi el espectaculo de llegar a Boston por el cielo.
Definitivamente el viaje a San Juan, Puerto Rico fue mucho mas relajado que los vuelos anteriores. Aun con el trayecto tan largo, y tantas horas sentado, la gente que viajaba en ese avion era mas alegre y ruidosa que en los anteriores. Converse con mis compañeros de asiento, y por fin llegamos a la Isla del Encanto.
Creo que mi llegada a Puerto Rico fue lo mas impactante que vivi. Venia mirando por la ventanilla del avion, y ya me habia cansado de mirar solo aire, nubes y debajo el mar. Horas y horas fueron asi.... De pronto, aparecio ante mis ojos la imagen mas espectacular del universo: una pequeña isla verde, con casitas de todos colores que resaltaban en ese marco perfecto de mar y vegetacion. Bellisimo... Hermoso como poco que hayan visto mis ojos...

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