Subí al barco alrededor del medio dia...

senti desde el principio el calor y la humedad del Caribe, incluso en el avion, mucho antes de llegar a Puerto Rico...

No habia estado antes en un barco tan grande... al llegar al barco y empezar el tramite de abordaje, migracion, pasaportes, aduanas y revision de maletas, etc, fue cuando realmente senti que estaba viviendo esta aventura....

Ahora seguia el acomodo. Quien compartiria cama con quien, la distribucion del espacio en el camarote, el control del televisor, las luces que quedarian prendidas, las que no, el baño y el uso de las toallas, etc etc etc.

Y por supuesto, el reconocimiento de los espacios en el barco.

El barco resulto ser enorme, con diferentes areas de entretenimiento para los huespedes. La localizacion del Restaurante, los Cafés, los Bares, el Casino, el Spa, las tiendas y todo lo que incluia el crucero.

Claro, como siempre ocurre, terminamos adoptando un espacio en el area de fumadores, frente a las albercas, que se convertiria en nuestro punto de encuentro. Si alguien de nuestro grupo, queria encontrar a alguien de nosotros en el barco, sabia que seguramente estaria en esas mesas frente a la piscina, o ahi le darian mas informacion.

Los primeros dias en el Crucero, fueron algo extraños.

Todo lo que habia pasado durante mi travesia para estar en el, ya no tenia importancia. Todos los temores habian desaparecido, solo estaba ahi, frente al inmenso mar azul, con un aire purisimo, y el sol acariciante sobre mi cuerpo. Nada importaba del cansancio, o los frios gelidos del Desierto de Sonora, tampoco la tormenta de nieve en Boston, ni siquiera importaban ya, los temores sobre migracion y los famosos permisos.

Era como estar sin pasado...

.... sin historia......

.. sin nombre.